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El videojuego como aprendizaje

sábado, 14 de mayo de 2016

Los niños y los videojuegos


NIÑOS Y VIDEOJUEGOS:





No podemos negar que son el pasatiempo favorito de la mayoría de niños en la actualidad, esto lógicamente tiene sus ventajas y sus inconvenientes, últimamente han surgido diferentes estudios en los que nos hablan de los beneficios de este tipo de ocio para los niños, beneficios que, a mi juicio, son innegables, sin embargo la existencia de estos beneficios no significa que podamos dejar a nuestros hijos la libertad de cuándo y a que van a jugar, sino que el papel de los padres y madres en el uso de los videojuegos es fundamental.

Conviene decir que algunos de estos informes también son parte interesada como el realizado por la compañía EA (Electronic Arts), los cuales han creado incluso una página interesante sobre el uso de los videojuegos y el aprendizaje juntamente con la Universidad de Alcalá (Aprende y juega con EA)

Entre los beneficios de los videojuegos contamos especialmente con la estimulación de habilidades cognitivas, en función del tipo de videojuego que escojamos podremos estimular:

  • El razonamiento, con juegos de estrategia por ejemplo.
  • La orientación espacial, los juegos en 3 dimensiones implican adquirir un dominio importante de la orientación en el espacio, como los conocidos juegos de plataformas o de aventuras en animación.
  • La capacidad de atención, en dosis razonables los videojuegos pueden favorecer la capacidad de concentración ante determinados estímulos, aunque una sobreexposición generará el efecto contrario.
  • La coordinación viso motora, parece mentira la habilidad que pueden llegar a desarrollar algunos niños para coordinar entre aquello que ven y lo que ellos deben hacer.
  • Resolución de conflictos y toma de decisiones, diferentes videojuegos como los simuladores o las aventuras gráficas fomentan la capacidad de resolver problemas cotidianos y la búsqueda de posibles soluciones o respuestas.

Entre los riesgos, debemos tener en cuenta:

  • La sobre estimulación, un exceso de exposición a los videojuegos puede suponer un bombardeo excesivo para el sistema nervioso, provocando nerviosismo e irritabilidad.
  • El aislamiento, los videojuegos con su constante interacción con el usuario pueden provocar que este se aísle de aquello que sucede a su alrededor y tienda a encerrarse en sí mismo, ya que le puede parecer que la interacción con el otro no sea tan gratificante, sobretodo de forma inmediata. No deja de ser frecuente ver a niños o chicos que están comiendo en un restaurante con sus padres y se pasan toda o casi toda la comida jugando con una videoconsola portátil...
  • Limitar el acceso a otros tipos de ocio, el uso de videojuegos por sus características puede ir en contra de la lectura que no implica una interacción tan directa y su proceso es mucho más lento. Asimismo puede ir en detenimiento de actividades para toda la familia como los juegos de mesa, aunque podemos ver como cada vez se van presentando más videojuegos que permiten la interacción entre diferentes usuarios y por tanto pueden favorecer que participe toda la familia.
  • Disminución de la relación con la familia, los niños se podrían pasar horas y horas jugando con los videojuegos, de modo que en lugar de estar con sus padres viendo una película, jugando a algo o dando un paseo, se encierran en su habitación a jugar y dejan de existir, a veces para algunos padres puede resultar cómodo...



  • Modificar los valores, los videojuegos, especialmente aquellos más violentos, nos pueden mostrar unos valores que no se ajusten a aquello que queremos transmitir a nuestros hijos, puesto que pueden introducir "valores" como la agresividad, la venganza, el machismo, ...

Ante estos riesgos, es necesario que los padres y madres tomen una serie de medidas que facilitaran un uso responsable y adecuado de los videojuegos:

  • Regular el tiempo de exposición a los videojuegos.
  • Participar en el uso de estos, es bueno jugar con ellos, de este modo limitamos el poder aislante de los videojuegos, sabemos a qué juegan y estamos con ellos (tal vez lo más importante).
  • Controlar que tipo de videojuegos compramos, cuáles son sus contenidos y si son realmente adecuados para ellos (todos los videojuegos deben tener una indicación del tipo de contenidos que tienen y a partir de qué edad son adecuados).
  • Evitar que los videojuegos se vayan con ellos a su habitación, ya sean consolas portátiles o bien consola con TV en la habitación, es la mejor manera de que se aíslen.
  • Facilitar alternativas igualmente interesantes: juegos de mesa para toda la familia, lecturas compartidas, salidas interesantes para todos,...

En definitiva, los videojuegos nos pueden aportar muchas cosas pero también nos pueden quitar otras que seguro resultan más importantes...

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