EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LOS VIDEOJUEGOS
Los efectos que pueda tener el uso habitual de videojuegos en las
personas, y en especial en los niños, han sido objeto de interés y de controversia.
Jóvenes jugando a videojuegos.
Según un estudio, el niño actual desarrolla habilidades mentales y su
capacidad de razonamiento es más activa en comparación a un niño de hace 20
años que no contaba con esta tecnología. En adultos pueden funcionar como un
liberador de estrés, contribuyendo a una buena salud. Otros afirman que mejoran
la salud visual e incluso ciertas habilidades como por ejemplo las necesarias
para práctica de la cirugía.
Hay que señalar también que los efectos varían según el tipo de juego.
Un catedrático de la Universidad de Nottingham también ha afirmado que pueden
tener el efecto de atenuar el dolor. Según un
estudio, la exposición a corto plazo tiene un efecto positivo en la atención en
unos niños sin problemas psiquiátricos, estos obtuvieron una mejor puntuación
en la prueba de Stroop después de estar expuestos durante una hora a un videojuego que jugaron
por primera vez.
En cuanto a los aspectos negativos de los videojuegos, cabe señalar
factores como la adicción. El fácil acceso a ordenadores, smartphones y
consolas, sumado a una falta de control por parte de los padres o el ambiente
de un hogar disfuncional, puede dar lugar a que niños o adolescentes hagan un
uso abusivo de los videojuegos. Ello tiene efectos negativos como es el ser más
propensos a la agresividad, falta de asertividad y bajo rendimiento académico.
Otro aspecto controvertido de los videojuegos en los niños es que pueden
frenar algunos aspectos de su desarrollo motriz, y conducir a una falta de
socialización, aunque esto último está rebatido por otros
estudios que apuntan a todo lo contrario, a que los videojuegos aumentan su
sociabilidad.
En un estudio se asocia la salud mental y jugar videojuegos, se encontró
que los jugadores que jugaban de forma moderada tenían la mejor salud mental,
los que jugaban de forma excesiva tenían un leve incremento en comportamientos
problemáticos y los que no jugaban videojuegos tuvieron la peor salud mental.
Como herramientas educativas
Diversos expertos han señalado el valor de los videojuegos como
herramientas para inculcar conocimientos. Gros, B. y sus colaboradores (1997) escriben: «Pensamos que los juegos de
ordenador constituyen un material informático de gran valor pedagógico», y enumeran una serie de características:
- Se trata de materiales
con una capacidad de motivación muy alta.
- Mejoran los aspectos
procedimentales del trabajo de los estudiantes.
- Son muy flexibles dado
que se pueden utilizar en diferentes asignaturas y de manera transversal.
- Proporcionan elementos
para mejorar la autoestima de los alumnos.
- Es un material que está a
disposición tanto de los alumnos como del profesorado.
Los juegos educativos se presentan en los últimos tiempos como una alternativa
a los videojuegos violentos. Incluso existe una colección de juegos cuya
carátula versa «la alternativa inteligente a los videojuegos violentos».
A pesar de las cuestiones positivas, se deben tener en cuenta todos
aquellos aspectos negativos, como el uso ilimitado y no vigilado, así como la
falta de compromiso, responsabilidad o esfuerzo con actividades que no estén
relacionadas con el juego.
Por ello, lo ideal es no perder
de vista que aunque los videojuegos están en función del entretenimiento, son
utilizados como herramientas para posibilitar o potencializar el aprendizaje,
lo cual se logrará siempre y cuando exista un buen uso y control por parte de
los usuarios o los responsables de éstos.
Críticas
Los videojuegos, como otras formas de expresión audiovisual, han
despertado controversia entre personas o colectivos que consideran que tienen o
pueden tener efectos perniciosos sobre los jugadores.
Entre estos se arguyen por ejemplo los efectos que puede tener en el
desarrollo emocional el hecho de pasar demasiado tiempo ante la pantalla e
inhibirse por completo en un universo de fantasía. Existen asimismo casos de ludopatía y de ciberadicción. También se argumenta un
posible fomento de la violencia, gráficamente presente en muchos videojuegos.
Por otro lado, se ha comprobado que la rapidez con que se mueven los gráficos
puede provocar ataques en las personas que padecen diversos tipos de epilepsia. Los defensores de los
videojuegos argumentan que la mayoría de críticas surgen del desconocimiento,
de un desfase generacional o de influencias religioso-políticas.
Estudios científicos demuestran que, en general, los videojuegos
enriquecen la vida del jugador, le enseñan a resolver problemas técnicos, y estimulan sus habilidades neuro-cinéticas, reflejos
visuales y enfoque de múltiples puntos de visión (objetivos). Incluso mejoran la
comunicación cuando se juega en familia o en línea. Los videojuegos se emplean también como
entretenimiento en clínicas y hospitales, así como en ciertas terapias de rehabilitación.
También hay facultades académicas y educativas que usan los videojuegos
para potenciar habilidades de los alumnos. Actualmente se ha superado la idea
que los videojuegos son infantiles y para niños, ya que existe una variedad
enorme orientada a distintos tipos de públicos.
En el caso de los niños, es importante la supervisión de los adultos,
tanto para prevenir un uso excesivo como para evitar que jueguen a videojuegos inapropiados
para su edad (a este respecto las cajas de los videojuegos suelen incluir
alguna etiqueta o indicativo cuando contienen imágenes de violencia o sexo
explícitos).